
Acerca

Quinta Feliz Troncones es un refugio frente al mar. Solo seis habitaciones, ambiente íntimo, para adultos. Sin TV ni aire acondicionado — solo la brisa, el rumor de las olas y el tiempo que se detiene.
De estilo bohemio, con techos altos, regadera abierta y un pequeño rincón para escribir, leer o simplemente ser. Espacios sencillos, pensados más para vivir afuera que para quedarse dentro. La terraza frente al mar invita a perderse entre el sol y la sombra, y la alberca infinity se vuelve el mejor lugar para ver atardeceres.
Un lugar donde el mar, la paz y la simplicidad se abrazan.

Amenidades

frente al mar
Aquí, el océano es el protagonista, el ir y venir de las olas, la espuma del mar y la inmensidad del Pacífico crean un escenario que invita a la meditacion.
Frente a la propiedad, unas formaciones rocosas dibujan un paisaje único, mientras las olas rompen insesante sobre ellas, regalando un sonido hipnótico que acompaña cada amanecer, cada atardecer y cada noche bajo las estrellas. Es un lugar para caminar de la mano, contemplar el horizonte y dejar que el mar marque el ritmo de cada instante.

club de playa
Inspirada en las tradicionales pilas yucatecas, nuestra alberca es un refugio íntimo diseñado para disfrutar el presente. Sumérjanse en el agua, compartan una conversación desde el asiento interior mientras contemplan el mar y déjense cautivar por los tonos dorados del atardecer.
Bajo la superficie, el tiempo parece detenerse; al emerger, la brisa marina y el sonido de las olas rompiendo sobre las piedras crean una atmósfera de tranquilidad absoluta, perfecta para compartir un momento inolvidable en pareja.

cocina común
Contamos con una cocina práctica, con elemntos de cocina necesarios para preparar alimentos sencillos y rápidos.
En el refrigerador y en la alacena tenemos espacios específicos etiquetados con el nombre de las habitaciones para que puedas colocar tus alimentos que no requieren refrigeración y tu espacio definido denro del refí para tus alimentos y bebidas.
Ubicación

Quinta Feliz está en el centro de Troncones, un pequeño pueblo surfista de ensueño en el Pacífico mexicano, un lugar suspendido en el tiempo con playas semi-virgenes.
Un ambiente tranquilo y relajado, playas de arena suave y sus atardeceres que parecen hechos para enamorarse, es el refugio perfecto para el alma.
Conocido como un oasis de belleza, donde la gente es cálida y siempre sonríe, este rincón guarda la esencia de un pueblo auténtico, con apenas 500 habitantes permanentes. Sin embargo, está lleno de restaurantes increíbles, hoteles boutique, tiendas con encanto, productos frescos y mercados que lo tienen todo. A solo 20 minutos de Zihuatanejo y a 30 del aeropuerto.
Un lugar al que siempre se vuelve.

